Devocional: El perdón que nos levanta
Publicado el 1 de Julio, 2026Jesús declaró con absoluta claridad: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3). Estas palabras dirigidas a Nicodemo nos muestran que una relación con Dios no depende de la religión, del conocimiento bíblico o de las buenas obras. Lo que realmente transforma la vida es un nuevo nacimiento espiritual, una obra que solo Dios puede hacer en el corazón de quien cree en Jesucristo.
Este nuevo nacimiento nos lleva a una nueva identidad. Juan 1:12 dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Qué maravillosa promesa. Al recibir a Cristo por la fe, dejamos de estar lejos de Dios para formar parte de su familia. Ya no somos simplemente criaturas de Dios; somos sus hijos, amados, perdonados y aceptados por su gracia.
Ser hijo de Dios no es solo un privilegio, sino también un llamado a vivir de una manera diferente. Un corazón que ha nacido de nuevo comienza a reflejar el carácter de Cristo: busca la santidad, ama al prójimo, perdona, sirve y confía en el Señor aun en medio de las dificultades. Nuestra identidad ya no está definida por nuestros errores, nuestro pasado o las opiniones de los demás, sino por el amor del Padre.
Aplicación para la vida diaria
Cada día pregúntate: ¿Estoy viviendo como alguien que ha nacido de nuevo? Permite que tus decisiones, tus palabras y tus actitudes reflejen la transformación que Dios ha hecho en tu vida.
Si ya has recibido a Cristo, recuerda que eres un hijo de Dios y puedes acercarte a Él con confianza, sabiendo que nunca te abandonará. Si aún no has entregado tu vida al Señor, hoy es una oportunidad para abrir tu corazón, creer en Jesús y experimentar el milagro del nuevo nacimiento.
Que nuestra mayor alegría sea vivir cada día como hijos del Rey, mostrando al mundo que Cristo sigue transformando vidas y haciendo nuevas todas las cosas.
